Cómo son las bicis eléctricas argentinas y por qué son furor en tiempos de COVID-19

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La pandemia incentivó como nunca la movilidad urbana en dos ruedas y las e-bikes resaltan como una alternativa ecosustentable y para los usuarios más exigentes

La industria dedicada a las bicicletas disfruta un “veranito” en medio de la recesión económica por la pandemia y la cuarentena. Como nunca los usuarios buscan alternativas de transporte que minimicen el riesgo de exposición frente a un nuevo virus altamente contagioso y de fácil transmisibilidad como es el SARS-CoV-2 (responsable de causar la enfermedad COVID-19).

La bicicleta cumple con todos esos requisitos y más. Es por ello que no sorprende que se haya disparado el interés y posterior compra de este bien: en los últimos meses se intensificó la demanda y se duplicaron los movimientos por este medio en comparación con el año anterior. En el sector estiman que 2020 cerrará con el triple de ventas que en 2019.

Aprovechando este contexto favorable, la tradicional compañía Harley Davidson anunció la salida de su línea de bicicletas eléctricas, llamada Serial 1 Cycles, que aspira a “volver a cambiar el modo en que se mueve al mundo”.

Según detalló Forbes, el camino hasta este producto fue complejo: “Luego de varios años de indicios [de que el proyecto estaba en marcha], distintos prototipos y un cambio de CEO que puso en duda si esos esfuerzos de Harley-Davidson darían fruto, la empresa debutó con una nueva marca secundaria, Serial 1 Cycle, y un modelo como prototipo, que señala hacia un futuro de pedaleo eléctrico a la vez que rinde homenaje a las raíces de la firma”.

Con los nombres Mosh/Cty y Rush/Cty y motores que pueden llegar hasta 250W de potencia continua y velocidades máximas de hasta 32 kilómetros por hora (excepto una de las variantes de Rush/Cty, que puede lograr más velocidad), las bicicletas se venderán desde USD 3.399 hasta USD 4.999.

En diálogo con Infobae, el fundador y CEO de Jules Cycles, Washington Pérez Igiel, contó: “Nació hace cinco años. La idea era lograr un producto con una calidad superior, que se pudiera exportar por lo cual desde el momento cero hicimos un desarrollo que compitiera mano a mano con los productos de afuera”.

“Todo lo hacemos para que dure, y lo que queremos es que los componentes vayan cambiando con el paso del tiempo, por eso nuestro faro es de cobre, para que la foto de la Jules no sea la misma en 10, 20, o 50 años, ya que al ser puro, va tomando un color característico de patina de óxido, como sucede por ejemplo con la Estatua de la Libertad”, añadió Pérez Igiel.

En 2018 y en una charla con Infobae, Washington se reconoció como una persona algo rara. Sería una especie de innovador-emprendedor moderno, con rasgos de diseñador, físico, inventor, fabricante, y una cuota suficiente de workaholic.

“Desde chico construía juguetes con mi viejo. Hacíamos de todo. Lo mejor un barco con telgopor de una televisión y velas de bolsas de supermercado. Con un poco de viento, volaba”, recuerda. Siempre le interesó resolver problemas, comprendiendo que las ideas suelen surgir de preguntas disparatadas. Preguntas que pueden transformarse en patentes de invención, y algunas, ademas, en productos. “Siempre estoy atento a lo que me molesta, lo que funciona mal, seguro ahí hay por inventar”, contó Washington.

Comenzó trabajando para Gauri Catering como diseñador freelance. Fueron ellos los que le dieron el primer empujón para arrancar con Jules, su emprendimiento de e-bikes. “Me dieron una mano gigante en todo para poder arrancar, desde el lugar hasta compararme las primeras”, cuenta.Jules Cycles ofrece dos modelos icónicos: la Mk 2 y la Type-A (Instagram: @jules.cycles)

Cada bici está personalizada, se le pone el nombre de la persona para la cual se fabricó, se le coloca un número elegido por el comprador que es único. “Lo importante es que el usuario se conecte con el viento, con la sensación de andar, que sea como estar en un velero, lo que priorizamos es la experiencia de viaje, por esto nuestras bicis no cuentan con velocímetro o computadora de abordo por ejemplo”, precisó Washington.

Cuentan con dos modelos: la Mark 1 Type-A y la Mark 2. Ambas tienen frenos hidráulicos, materiales de cuero y cobre de alta gama y lo que las distingue son los tamaños y características particulares. La Type-A ofrece una experiencia para la persona que le gusta más pedalear, tiene una potencia más acorde para ello, unos 30, 35km/h y la Mark 2 tiene más potencia, acelerador de puño y su uso es más similar al de una scooter.

En exclusiva, el diseñador y creador de la marca, adelantó a Infobae que se encuentran trabajando en el diseño de la Type B, la evolución de la A, con un motor un poco más potente, y un rodado más grande, será un modelo entre la Type-A y la Mark 2.

Consultado por la demanda de las e-bikes en tiempos de pandemia, Washington “Sí claramente se disparó el interés de la gente desde el comienzo de la cuarentena a nivel mundial y en la Argentina también, pero lo que sucede a nivel local con la diferencia de la cotización del dólar no es tan accesible como en el resto del mundo, ya que existe entre cuatro a seis meses de espera por cada modelo de bicicleta electrónica que quieras”.La Type-A ofrece una experiencia para la persona que le gusta más pedalear, tiene una potencia más acorde para ello, unos 30, 35km/h (Instagram: @jules.cycles)

La bicicleta eléctrica te da una libertad que es increíble, te da una versatilidad total, no tenés ningún tipo de mantenimiento más allá de las pastillas de freno por el uso lógico de una bici, el costo cada 100 kilómetros es de 3 pesos aproximadamente, es un producto que se puede cargar en tu casa, y se puede dejar en un garage por 10 pesos la hora, y se puede circular por las bicisendas por lo que viajás muchísimo más rápido que el tráfico común, ahorrás en tiempo y en costos; no tiene desventajas más allá de los días lluviosos”, valoró el CEO de Jules Cycles.

Pérez Igielse recibió de diseñador industrial de la UBA, después empezó la carrera de ciencias físicas, aunque la dejó por falta de tiempo. Igual no descarta retomarla. Hoy en día dedica todo el tiempo a Jules. Su fábrica a medida de e-bikes comenzó en 2015 con los primeros diseños, pruebas y 9 prototipos.

“Al principio fantaseaba que era un producto simple, comparado con un auto, pero es bastante complejo hacerlo bien”. Según explica, el principal desafío es lograr un objeto relevante, que pueda aportar algo al mundo. “La pelea de precio la tenés perdida antes de empezar, solo la batería en Argentina te sale 4 veces lo que un producto entero terminado en Asia”, analiza Washington.

La industria actual de las e-bikes tiene a enormes jugadores mundiales como las automotrices, que con sólo invertir un pequeño porcentaje de sus presupuestos en investigación y desarrollo, pueden innovar con motores de alta tecnología y diseños avanzados. Es el caso de los e-bikes Daimer (Smart), Peugeot, Ford o Audi. Esto lo sabe el dueño de Jules, por lo que agrega: “Esa pelea tampoco la podés dar”.

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